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Dos minutos para hacerlo perfecto

2 min.

En dos minutos puedes retocar una foto para que se vea más clara, cambiar la fuente de un texto y comprobar si un programa funciona. En dos minutos puedes encontrado un bug tonto, comentar un pedazo de código o anotar un resumen documentando un algoritmo. En dos minutos puedes completar los enlaces de una web, compartir cosas en una red social o leer una noticia corta de lo que más te interese.

¿Te suena? Todos son ejemplos de la llamada Regla de los dos minutos. Funciona de la siguiente manera: si de repente te llega una nueva tarea por hacer, piensa, ¿me llevará poco tiempo? (dos minutos es un número orientativo, pero suele servir). Si la respuesta a la pregunta es sí, hazlo inmediatamente sin posponerlo. Si la respuesta es no, tendrás que guardarlo para luego.

Muchas veces seguimos aplazando algo que tenemos que hacer durante mucho tiempo, cuando en realidad tardaríamos muy poco tiempo en hacerlo. Un tiempo que tal vez no habríamos dedicado a ninguna otra cosa productiva, de todas formas. La propuesta de esta regla es eliminar esta procrastinación haciendo cosas muy simples. ¿Funciona? Por supuesto, pero no es nada fácil.

A mí mismo me ocurre con frecuencia: sé perfectamente que tengo que arreglar un detalle de un programa, por ejemplo, pero al darle la importancia que tiene (muy poca) lo voy aplazando más y más en el tiempo. Cuando finalmente lo termino, no puedo evitar tener un cierto reproche interno.

En determinada web, un campo que servía para introducir números tenía el estilo por defecto que crea Chrome. Mucha gente lo notaba y me comentaba cada vez que podía que “había un error gráfico”. Si te encargas de la web como un conjunto, el defecto es insignificante, pero para alguien ajeno no tiene por qué serlo. Finalmente lo solucioné con una búsqueda rápida en Stack Overflow. Me dije a mí mismo: “lo hago porque son unos pesados”. Pero también pensé en el minuto que había tardado.

Lady Bug

Cuando estás desarrollando un sistema grande –por ejemplo, el backend de una web– no piensas en los pequeños detalles. Tienes demasiadas cosas que implementar como para preocuparte de las pequeñeces del código, solucionarlas te parece un capricho que no te puedes permitir por falta de tiempo. Y evidentemente, no puedes pasarte un día entero arreglando pequeños bugs y cuestiones de estilo.

Así pues, ¿qué es mejor? ¿Arreglar cualquier detalle en el código, por pequeño que sea, justo al momento de detectarlo, o dejar que se acumulen, para así dedicarle unas horas a la semana? La regla de los dos minutos diría “hazlo siempre al momento”, y aunque me convence, no puedo evitar pensar que hay que ponerle límites al perfeccionismo en un mundo donde no existen los programas perfectos.

Published inCajón de sastre
Copyright © 2017 Enric Florit
efz1005(at)gmail(dot)com

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